Hoy quiero compartiros un proyecto que está realizando mi amigo Xus, ¡que es una verdadera pasada! No quiero adelantar ni spoilear nada, así que os lo dejo a continuación:

¡Soy Xus de Mathom Studio y gracias a la invitación de Pincel Dorado, os voy a hablar un poco sobre mi proyecto para el Armies on Parade 2020!

Me presento brevemente. Llevo más de 20 años en el mundillo de las miniaturas y, sobre todo, me he dedicado a pintar. Hace unos años decidí crear Mathom Studio, un estudio de pintura de miniaturas en el que al principio pintaba por encargo pero que ahora tengo para mis proyectos personales y un perfil de Instagram (@mathomstudio) en el que voy compartiendo fotos de todos mis trabajos. Mi afición viene desde muy pequeño ya que mi padre siempre ha sido muy aficionado a las maquetas. Un día, se le ocurrió traerme una revista en la que venían un montón de fotos de miniaturas Citadel y en ese momento se lio la cosa.

Desde entonces, he cumplido rigurosamente con la máxima de tener más miniaturas de las que puedo pintar, he coleccionado miniaturas de Games Workshop (Warhammer, Warhammer 40.000, BloodBowl, El Señor de los Anillos, El Hobbit…) y desde hace unos años, estoy explorando fuera del mundo Citadel con Star Wars: Legión. Ahora mismo mis tres proyectos principales son un ejército de Silver Templars para Warhammer 40.000, un ejército Imperial para StarWars Legión y un Ejército de Rohan para MESBG.

En este artículo, os hablaré de este último y de cómo decidí que fuese mi ejército para el Armies on Parade 2020.

La semilla del proyecto

Aunque la decisión consciente de participar en el Armies on Parade 2020 con un ejército de Rohan la tomé en verano de 2019, ahora me doy cuenta de que la inspiración para este proyecto viene de mucho antes. En 2003, cuando se estrenó “El Retorno del Rey” tenía 16 años y salí alucinado del cine. A día de hoy ya no recuerdo cuántas veces la he visto, pero se me siguen poniendo los pelos de punta cuando escucho:

“Avanzad, sin temor a la oscuridad, luchad, luchad jinetes de Théoden. Caerán las lanzas, se quebrarán los escudos, aún restará la espada, rojo será el día hasta el nacer del sol. Cabalgad, galopad, cabalgad, hasta la desolación y el fin del mundo. ¡Muerte, muerte, muerte! ¡Adelante Éorlingas!”

Rey Théoden – El Retorno del Rey

Sin lugar a dudas es una de las escenas más épicas de la trilogía y se me quedó grabada en la memoria desde que la vi por primera vez. Al margen de la escena concreta de los Campos de Pelennor, el Pueblo de Rohan, esta especie de bárbaros medievales con tintes vikingos, siempre me había resultado muy atractivo. De algún modo, eran con los que más me identificaba y con los que más disfrutaba.

Por si todo lo anterior fuera poco, Games Workshop desarrolló un juego de miniaturas basado en la Tierra Media que me permitía coleccionar a mis héroes favoritos, pintar mi propio ejército de Rohan y librar batallas con estos rudos jinetes que tanto me gustaban. Lógicamente, entre varias navidades y cumpleaños acabé amasando una importante cantidad de miniaturas. Creo que la semilla del proyecto está en una combinación de estos factores. Al fin y al cabo, era uno de los ejércitos que más me gustaban y ya tenía un montón de miniaturas en casa, por lo que la decisión de usar mi ejército de Rohan para el Armies on Parade fue bastante fácil.

Concepto

Una vez decidido a usar un ejército de Rohan como protagonista, tuve bastante claro que quería representar una escena en torno a la Batalla de los Campos de Pelennor con una enorme cantidad de miniaturas de caballería como cabe esperar en cualquier ejército de Rohan.

Mi primera idea fue representar los instantes antes de la primera carga de Rohan, cuando los Rohirrim forman en lo alto de la colina y Théoden pronuncia su famoso discurso. Me parecía una escena bastante icónica y me gustaba mucho la idea de poner a todos los Rohirrim en formación con los héroes y personajes al frente. Sin embargo, según empecé a planificar el proyecto hubo varias cuestiones que me hicieron descartar la idea inicial.

Planificación

Después de revisar las bases del concurso, empecé a planificar el proyecto. Tenía mucho trabajo por delante y unos 14 meses para completarlo, así que empecé por establecer unos plazos orientativos para asegurarme de terminar el proyecto a tiempo. Una de las cosas que necesitaba saber, era cuántas miniaturas iba a tener que pintar, de modo que cogí unos cuantos folios y me fabriqué un cuadrado de papel para representar el tablero. Quería crear un diorama impactante que llamase mucho la atención y que tuviese posibilidades de ganar, así que, partiendo de mi primera idea de representar a los Rohirrim en formación, me puse a colocar jinetes sobre el cuadrado de papel para ver cuántos cabían.

En ese momento detecté varios problemas que me llevaron a cambiar el planteamiento:

  1. El tablero era muy grande, por lo que, si me limitaba a cubrirlo con textura y algo de vegetación, no iba a tener ningún interés.
  2. Como la cima de la colina apenas tenía relieve y los jinetes eran todos de la misma altura, el diorama iba a quedar muy plano.
  3. Las poses de las miniaturas no transmitían la sensación de estar en formación, sino que transmitían la sensación de estar cargando.
  4. Para cubrir el tablero necesitaba más de 100 jinetes de Rohan. No me pareció muy realista poder pintar tantas miniaturas.

Para tratar de solucionar estas cuestiones, tomé las siguientes decisiones:

  • Recordé que tenía un Mûmak así que se me ocurrió que podía hacer un molde de la peana y sacar copias parciales para darle mayor interés al tablero con algunas bajas.
  • Ya que iba a usar la peana… ¿Por qué no meter el Mûmak también? Esto me permitiría dar altura y volumen al conjunto.
  • Además, el Mûmak me permitía aprovechar mejor las poses si representaba la segunda carga de Rohan. ¡El diorama iba a ser mucho más dinámico e interesante!
  • Sin embargo, un solo Mûmak se quedaba corto. Decidí poner un segundo Olifante para tratar de simular que había una fila entera cargando. Además, cada uno me permitía sustituir unos 15 Rohirrim, lo que me ahorraría mucho trabajo de pintura.
Planteamiento inicial con un único Mûmak. ¡Qué aburrido!
Planteamiento final para el conjunto. ¡Mucho mejor!

Después de todo este proceso, el cuadrado de papel se había convertido en un boceto del tablero en el que había marcado la posición de cada miniatura, por lo que ya sabía que el proyecto iba a necesitar 70 jinetes, 2 Mûmakil completos con su dotación y el tablero. Calculé que necesitaría unos diez meses para pintar todo y que me quedarían cuatro meses de margen para compensar épocas en las que no iba a poder pintar y otros imprevistos. Por último, detallé y planifiqué un poco más en detalle el tema de los jinetes hasta que tuve una previsión razonable de lo que tenía que pintar cada mes.

Sistema de trabajo

La organización del trabajo se basó sobre todo en mi experiencia como pintor y en el hecho de que las miniaturas de caballería de Rohan vienen en grupos de 6. Por un lado, sabía que era capaz de pintar 6 jinetes en unas dos semanas porque ya lo había hecho antes, así que pintar 12 jinetes al mes era un objetivo asequible. Por otro lado, sabía que pintar tantos jinetes seguidos iba a ser complicado porque no soy capaz de pintar con un sistema de “línea de montaje” sino que necesito ver que termino de pintar miniaturas completas.

Combinando estas dos cuestiones, establecí el siguiente sistema de fases que la verdad es que me ha funcionado muy bien porque me permitía aplicar las fases 1 y 2 a los 12 jinetes a la vez y luego dividirlos en grupos más pequeños para las fases 3 y 4 de modo que la sensación de avance era mucho mayor y me mantenía motivado:

FASE1: PREPARACIÓN – Limar rebabas, montar, lavar con agua y jabón y texturizar peanas.

FASE 2: AERÓGRAFO – Imprimación, capas base, primeras sombras e iluminaciones.

FASE 3: PINCEL – Capas base, lavados e iluminaciones del resto de detalles de las miniaturas

FASE 4: ACABADO – Peana y barnizado.

Para mantener la motivación, decidí “premiarme” entre cada grupo de 12 jinetes pintando una miniatura de un héroe que me apeteciese.

Fase 1 · Preparación de las miniaturas
Fase 2 · Imprimación y Aerógrafo
Fase 3 · Dividir en grupos pequeños y pintar todos los detalles
Fase 4 · Terminar la miniatura, montaje final y barnizado

Nivel de pintura

Otro aspecto clave con el que tenía que tener cuidado era el nivel con el que iba a pintar cada miniatura. Si me decidía por un nivel muy alto, tardaría demasiado y no terminaría el proyecto a tiempo y si me decidía por un nivel muy bajo no podría competir por los primeros puestos en el concurso. Por lo tanto, busqué el equilibrio para lograr un buen resultado en un tiempo razonable y me impuse las siguientes condiciones:

ROHIRRIM

Son muchos y forman una masa relativamente uniforme. Esto hace que lo realmente impresionante sea su gran número y provoca que no nos fijemos tanto en los detalles individuales de cada uno. Decidí pintarlos a un nivel básico y cargar las tintas en los tres detalles que más destacaban: La cara, la capa y el escudo.

HÉROES Y PERSONAJES

Son las miniaturas que más destacan entre los jinetes y al mismo tiempo no son muchas. Decidí pintarlas al máximo nivel.

MÛMAKS

Son el foco de atención del conjunto, las miniaturas más grandes y las que más van a llamar la atención. Sin embargo, su tamaño y su nivel de detalle suponen muchas horas de trabajo. Decidí pintarlos a un nivel medio y volver a trabajar en ellos si tenía tiempo al final para llevarlos a un nivel alto.

TABLERO

El tablero debía ser relativamente neutro para que no destacase más que las miniaturas, pero si iba a poner bajas, estos detalles sí tenían que destacar. Decidí pintar el tablero a un nivel muy básico y cargar las tintas en las bajas y los objetos caídos.

Jinetes pintados a nivel básico ¡La mayoría de la miniatura sólo tiene capas base y un lavado!
Théoden pintado a nivel alto

Trabajo de pintura

Aplicando todo lo anterior, empecé a pintar y la verdad es que los primeros meses me cundieron muchísimo y en seguida había pintado más o menos la mitad de los Rohirrim y unos 5 personajes. En general, sólo podía pintar los fines de semana, pero intentaba sacar tiempo entre semana para ir adelantando trabajo de montaje, sobre todo con los Mûmakil, de modo que cuando tuviese que empezar a pintar nuevas miniaturas ya estuviesen preparadas.

¡Los Mûmakil necesitaron muchísimas horas de preparación!

Según iba avanzando se hacía repetitivo pintar tantos jinetes seguidos, pero tenía unas cuantas semanas de margen así que dejé el proyecto de lado un par de semanas en las que pinté algunas miniaturas de otros juegos para no saturarme. Cuando terminó el descanso, pinté algunos Rohirrim más, pero el cuerpo me pedía trabajar en algo diferente así que hice un recuento de lo que me quedaba por pintar y busqué algo que me apeteciese verdaderamente. ¡Por supuesto, lo siguiente que pinté fue el primer Mûmak!

Pintar el primer Mûmak fue una experiencia muy diferente a pintar los Rohirrim. Empecé por la peana que parecía bastante asequible y me sorprendió la cantidad de tiempo que me llevó porque tiene tantísimo detalle que es como pintar varios Rohirrim a la vez.

¡Nunca había tardado una semana en pintar una peana!

Además, aunque el Mûmak en sí es bastante sencillo y no tiene muchos colores, el tamaño tan enorme de la miniatura y los detalles de las cuerdas del Howdah hacen que sean necesarias muchas horas de trabajo para pintarlo todo. Me vino muy bien pintar la dotación al mismo tiempo porque así podía descansar del Olifante pintando miniaturas de infantería.

Cuerdas… ¡Cuerdas por todas partes!

Llegados a este punto, no me apetecía mucho seguir pintando jinetes así que opté por construir el tablero, perforar los huecos para las peanas, sacar copias parciales de la peana del Mûmak y empezar a texturizar la superficie.

La lámina superior del tablero a medio acabar

Situación actual

A día de hoy ya he completado alrededor de un 70% del trabajo y tengo pintados 42 Rohirrim, 5 héroes y 1 Mûmak, pero también he acumulado algo de retraso con respecto a la planificación original.

Para asegurarme de acabar a tiempo, he revisado la planificación para ajustarla al tiempo y al trabajo que quedan por delante. Esto significa que en los próximos tres meses tengo que:

  • Pintar 5 Personajes.
  • Pintar 18 Rohirrim.
  • Pintar el segundo Mûmak
  • Acabar de texturizar y pintar el tablero.

¡Es más trabajo del que esperaba a estas alturas por lo que voy a tener que apretar el ritmo, pero creo que estando tan cerca del final merece la pena el esfuerzo!

¡Cuando acabe el proyecto escribiré la segunda parte de este artículo para contaros como acaba mi aventura!

Y por supuesto, no dudéis en seguir a Xus en su Instagram para estar al tanto de todas novedades del proyecto:

MATHON STUDIO